Volkswagen bajo presión: los accionistas exigen una reestructuración más rápida

Volkswagen llega a su asamblea anual con inversores exigiendo pruebas de que su reestructuración avanza lo suficiente ante el debilitamiento de la demanda, la competencia china y un entorno comercial hostil. La presión creció tras el recorte de pronóstico de BMW, que encendió alarmas sobre la rentabilidad del sector.

El CEO Oliver Blume debe demostrar que puede restaurar ganancias mientras equilibra recortes de costos, inversiones en electrificación y el pago de dividendos. Aunque ha reducido costos de desarrollo y lidera ventas de EV en Europa, los avances se ven opacados por los aranceles de Trump, la caída en China y la complejidad del gigante automotor.

Las ventas en China cayeron más del 20% en mayo, y la demanda de autos de combustión –clave para las alemanas– se desplomó casi 40%. Los fabricantes chinos ganan terreno con precios agresivos y tecnología, mientras en Europa también amplían su presencia.

Volkswagen ya tomó medidas: prepara la venta de su negocio de motores marinos por más de €8 mil millones, acordó la salida de 28,000 empleados y redujo capacidad anual de 12 a 9 millones de vehículos. Pero Audi y Porsche siguen vulnerables a los aranceles estadounidenses por ser totalmente importados.

La meta es un margen operativo de 8% a 10% para 2030, necesario para financiar inversiones y retornos. Sin embargo, la estructura corporativa –con más de 150 modelos que se superponen– eleva costos y frena decisiones.

En China, Volkswagen acorta ciclos de desarrollo y refuerza alianzas con Xpeng y SAIC. Pero el escepticismo persiste. Desde el escándalo diésel, las promesas de agilidad chocan con un gobierno corporativo que exige el apoyo de sindicatos, políticos y la familia Porsche-Piëch, cuyos intereses en dividendos condicionan la estrategia.

“Sin una reestructuración decidida, Volkswagen corre el riesgo de un declive gradual”, advierte Tanja Bauer (Deka). Y el experto Christian Strenger añade: “La estructura de propiedad hace extremadamente difícil cualquier cambio sustancial; Blume hace lo posible, pero con este consejo de supervisión es muy difícil imaginar recortes significativos”.