México, tercer lugar mundial en agotamiento laboral, según AXA

México, en el podio del desgaste ocupacional

Un informe reciente de AXA coloca a México entre los países con los niveles más altos de burnout en el planeta. El estudio Mind Health Report 2026 revela que el 62% de los trabajadores mexicanos padecen estrés laboral de moderado a severo, lo que ubica al país en el tercer puesto a nivel global, solo detrás de Turquía e Italia, y por delante de naciones como China, Japón y Tailandia. La cifra evidencia que el agotamiento en el trabajo ha dejado de ser un asunto menor para convertirse en un reto estructural con impacto directo en la productividad y el desempeño de las empresas.

Los datos de AXA también muestran una tendencia alarmante: en el último año, los niveles de estrés laboral en México aumentaron cinco puntos porcentuales, lo que refleja una presión creciente tanto sobre los empleados como sobre las organizaciones. Si antes el burnout se abordaba casi exclusivamente desde el ángulo de la salud y el bienestar, hoy los números indican que se ha transformado en un problema que golpea la eficiencia y la competitividad de las compañías.

Impactos tangibles: productividad, ausentismo y brechas generacionales

Los efectos del agotamiento ya se notan en el desempeño cotidiano. Según el informe, el 82% de los trabajadores mexicanos que sufren burnout reportan al menos una afectación negativa en su vida diaria: trastornos del sueño, dolores de cabeza, irritabilidad, falta de concentración, procrastinación y menor rendimiento son algunas de las consecuencias más comunes. Estos síntomas no se quedan en casa; se trasladan a la oficina, donde la toma de decisiones, el compromiso y la productividad se ven directamente mermados.

Uno de los hallazgos más preocupantes tiene que ver con el ausentismo. Durante el último año, casi el 28% de los empleados en México solicitó licencia por motivos de salud mental, una tendencia especialmente marcada entre los trabajadores más jóvenes. Para los empleadores, esta cifra representa mucho más que un tema de bienestar: implica interrupciones operativas, caídas en la producción y un incremento en los costos laborales, justo en un momento en que muchos sectores ya enfrentan escasez de talento.

El informe también identifica el grupo etario más afectado: los trabajadores de 35 a 44 años, donde el 71% padece estrés laboral. Esta franja suele concentrar a gerentes, jefes de equipo y profesionales especializados que son clave para la ejecución de proyectos y la transmisión de conocimiento. El alto nivel de desgaste en este segmento pone en duda la sostenibilidad de la fuerza laboral y la capacidad de resiliencia de las organizaciones a largo plazo.

La desconexión entre discurso y acción en las empresas

Aunque el 64% de los colaboradores cree que puede hablar sobre salud mental en el ámbito profesional, solo el 17% se siente cómodo para abordar el tema con sus líderes directos. Esta brecha revela que muchas compañías aún no logran integrar el bienestar psicológico en sus estrategias de liderazgo y gestión del talento, a pesar de que la competitividad futura dependerá cada vez más de entornos laborales que permitan a las personas rendir de manera sostenible.

Otro dato revelador: el 95% de los trabajadores en México afirma que participaría en iniciativas de salud mental, pero apenas el 41% tiene acceso a programas de este tipo. Y aunque algunas empresas ofrecen actividades como meditación o yoga, el informe señala que las causas profundas del burnout tienen que ver con la inseguridad financiera, la incertidumbre laboral y el temor al futuro, problemas que no se resuelven con acciones superficiales.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha advertido que los desafíos de salud mental afectan significativamente la productividad, la asistencia y la participación laboral. En un contexto donde la digitalización, la inteligencia artificial y la transformación constante exigen a los empleados adaptarse y aprender sin pausa, el agotamiento se convierte en un freno para la innovación y el crecimiento.

México busca posicionarse como destino de manufactura avanzada, nearshoring y servicios de mayor valor agregado. Para lograrlo, no basta con infraestructura, cadenas de suministro o talento disponible; se requiere también una fuerza laboral sana, motivada y productiva. Las empresas que logren integrar el bienestar como pilar estratégico –y no como un beneficio secundario– estarán mejor preparadas para retener talento, mantener el ritmo operativo y adaptarse a los cambios del mercado. El mensaje de AXA es claro: el burnout ya no es solo un tema de recursos humanos, es un indicador clave de competitividad.